¿Qué le pasó en el 94 a Capleton cuando cambió las letras cabezas de pijas y conchas (slackness) por el compromiso social, político y espiritual (conscious)? A nosotros nos chupa un huevo lo que diga de Rastafari, de Selassie y de la Biblia, aunque nos encanta el estribillo Selassie I liveth everytime con esa conjugación arcaica que usaba Dios para hablar en inglés, que se llevaba de perlas con las parábolas. Esta conversión al rastafarismo derivó en una evolución formal hacia un género más híbrido, mezcla de dancehall y roots, que le dio una nueva generación de artistas a la isla (Buju Banton, Sizzla, Luciano y un largo etc) y otra década de aire al negocio internacional (y van...). El primer disco post-revelación se llamó Prophecy, una exploración arriesgada de las texturas minimalistas de la pista de baile que combina tambores africanos, sintetizadores, bajos que se arrastran y sonidos digitales con el registro vocal de Capleton, que va del paródico falsete nasal al ronquido intimidante y autoritatio. Un disco moderno por donde se lo mire (o sea, clásico) en el que tocan, entre otros, dos de los duos musicales que revolucionarion en serio las bases recalcitrantes de los legendarios y kayaicos fundadores: Sly & Robbie y Steelie & Clivie (favoritos de la casa). De yapa los últimos tres temas entregan un botón de pluma exquisito de lo que puede engendrar la asociación del dancehall con el hip hop (cuya versión más degradada es el reggaeton de Wisin y Yandel que escuchan mis hijas todos los santos días). Obvio que está Wu Tang (in da house) en un duo con Method Man que raja la tierra. Un final a toda orquesta, producido y mezclado por el rapero Lil Jon, que samplea una versión super dulce del leche (como el gusto de Saverio) de Barry White que mamita querida!
Capleton, "Heathen Reign (Lil Jon & Paul's remix)"

Prophecy (1995)













































